miércoles, 11 de octubre de 2017

Muere en Italia un inmigrante menor y discapasitado

Un migrante afgano salta de una embarcación en la isla griega de Lesbos.



Según los últimos datos del ministerio, en lo que va de año, han desembarcado en Italia casi 145.000 inmigrantes

Miles de migrantes atrapados en el conflicto libio reciben asistencia de la ONU

La de Adan, un niño kurdo de 13 años, con discapacidad y en busca de refugio que murió este fin de semana en Italia, es una historia llena de adversidades que retrata el drama que viven muchos migrantes y refugiados en su periplo por Europa, huyendo de los horrores de la guerra y la violencia.

La cronología de los últimos años de su vida habla por sí sola. En 2015, abandonó su casa en Kirkuk, un continuo campo de batalla en el norte de Irak, junto a sus padres y sus tres hermanos, de 6, 10 y 12 años. Primero consiguieron llegar a Suecia, donde pidieron asilo internacional, que les fue denegado, así que comenzaron su travesía por Europa. Pasaron por Alemania y después por Austria, donde también lo intentaron, con igual resultado.

De ahí se trasladaron a Italia, probablemente en tren, sin cejar en su empeño. A principios de octubre llegaron a la localidad norteña de Bolzano. Hasta ahí Adan había recorrido todo el camino en silla de ruedas, porque padecía distrofia muscular. Al menos la primera noche tuvo que pasarla en la calle, junto a su familia a merced de las temperaturas invernales del otoño del norte. El segundo día, al tiempo que iniciaban los trámites para solicitar asilo y se daban de bruces con la maquinaria burocrática, que los excluía de los circuitos de acogida, los encontró SOS Bolzan, una asociación de voluntarios que ayuda a inmigrantes que están de paso en Bolzano.

En esta provincia autónoma, el sistema de acogida, por el momento y a falta de una normativa definitiva, se rige por una severa y polémica circular, conocida como la circular Cretelli, que excluye a "los sujetos vulnerables" que ya hayan pasado por otros estados europeos. Así que los voluntarios de SOS hicieron una colecta para pagar, de forma privada, un alojamiento para toda la familia. Al tercer día, el pequeño enfermó, comenzó a tener fiebre y lo llevan al hospital, donde después de estar ingresado un día, es dado de alta.

Dos días después, Adan cae de su silla de ruedas y se fractura las dos piernas. De nuevo al hospital. Después de una operación y con un pronóstico a priori favorable, vuelve la fiebre y una grave infección. Muere la madrugada siguiente. Para los voluntarios de SOS Bolzan este fatal desenlace ha sido "la crónica de una muerte anunciada" y exponen a EL MUNDO que "necesariamente tuvo que estar ligado a sus precarias condiciones de vida, durmiendo fuera con 5 grados y estando todo el día fuera". Matteo De Cecchi, voluntario de esta asociación y de Meltingpot Europa denuncia también que su caso no es el único: "Hay cientos de personas durmiendo en la calle en este momento, porque la política responde rechazando", ilustra y señala también a la controvertida circular, que ya han denunciado, "porque conduce a estos resultados", alega. "¡Cómo se puede pensar en dejar fuera a familias con hijos menores!", añade.

FUENTE: http://www.elmundo.es/internacional.html?cid=MENUHOM24801&s_kw=internacional

No hay comentarios:

Publicar un comentario